Skylines en el proyecto “El paisaje desde el CEPA”

Durante el segundo cuatrimestre, el Departamento del Ámbito Social ha proseguido con su labor de activismo pedagógico, diseñando y ejecutando actividades y proyectos educativos que tuvieran como objetivo la motivación en la adquisición de saberes básicos por parte del estudiantado desde lo cercano, siendo constructores de su propio aprendizaje al alimón con el profesorado que actúa siempre como guía. Si el alumnado es capaz de construir su propio aprendizaje, la interiorización del conocimiento adquirido es doble. Perseguíamos tres criterios clave que aseguraran su calidad e impacto: originalidad (idea única o sistemática a desarrollar), aplicabilidad deslocacional y enraizamiento local (actividades made locally pero que puedan ser replicados en otros contextos espaciales lejanos pero similares) y excelencia académica y aportación científica.
Bajo estos criterios se concibió y configuró el proyecto “El paisaje desde el CEPA”, en el marco de los saberes básicos y el plan competencial establecidos para el Nivel I y segundo curso de ESPA, en la unidad de programación número 1 «Educación para la Sostenibilidad Ambiental». El proyecto se articula en torno a la identificación de elementos paisajísticos singulares de Melilla pero realizada, siendo esto lo novedoso y particular del proyecto, sin abandonar, en primera instancia, el centro educativo. Es fundamental que la ciudadanía melillense sea capaz de observar la mera fisonomía física urbana y su paisanaje (fenosistema), para comprender espacios, detectando los posibles problemas de articulación existentes (criptosistema) y, con ello, ofrecer soluciones, interpretando y analizando el entorno humano espacial y humano en el que está inmerso y lo caracteriza y lo personaliza. Supone una contribución al despertar del alumnado para que conozca el mundo que le rodea, su heterogeneidad, sus elementos, factores y actores desencadenantes. En verdad, este proyecto hace continuidad a otro, desarrollado durante el primer cuatrimestre del curso 2023-2024 con el grupo 3º ESPA B, cuyo alumnado, también dirigido por el profesor Víctor Manuel Martínez Lucas, llevó a cabo un ejercicio sobre percepción del deterioro de espacios urbanos y monumentos modernistas del centro de Melilla in situ, activando puntos de alerta e intervención que, a finales de este año 2026, que se verá reconocido con su publicación por la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile.
Esto supone una ambiciosa empresa que requería la concomitancia de los componentes humano y espacial, esto es, la existencia, de un lado, de un alumnado comprometido con su educación y que demostrase avidez en la adquisición de conocimientos; de otro la existencia de un espacio en el CEPA que actuase como mirador representativo de las diferentes realidades de Melilla a través del paisaje. Ambos componentes, que normalmente no resultan fáciles de conseguir, coadyuvaron esta vez en el grupo 2º B ESPA y las vistas panorámicas que ofrece el Aula 16, en la sexta planta (la más conocida -y a la vez temida por el alumnado- como “aula de exámenes”). Su altura aproximada de 17 metros nos ofrece unas vistas espléndidas sobre Melilla para efectuar nuestra labor de ademanes de detectives de la diversa problemática de nuestra ciudad a partir de skylines.
Sin lugar a dudas, para aprender hace falta una base conceptual en la que el alumnado encuentre sentido a lo que se quiere hacer. Por ello, el profesorado ha de hacer hincapié en la importancia del paisaje que no es nada más (ni nada menos) que todo lo que podemos ver a nuestro alrededor. Es, pues, el resumen de la Geografía, la ciencia ambiental que se fundamenta en el conocimiento de la unión de los elementos naturales y humanos de un lugar determinado a fin de ordenarlo de forma oportuna, y servir para el mayor bienestar tanto de la población humana allí asentada, como de la comunidad de los otros seres vivos allí presentes o transeúntes, y el marco físico sobre el que realizan su cotidianeidad. A lo largo de la historia, el ser humano a través fundamentalmente de su actividad económica, ha impactado directamente sobre el medio natural, borrando total o parcialmente su estado primigenio. Después de la actividad agropecuaria, es la ciudad el entorno en el que el ser humano ha consumido más territorio, de tal suerte que sabiendo interpretar el paisaje resultante, se puede leer perfectamente la historia de la sociedad a través de la mirada de sus monumentos, sus espacios verdes, sus viviendas, el estado de las calles e, inclusive, la mera vestimenta de los residentes es un magnífico lector de la impronta social y cultural en un paisaje. En verdad, el paisaje es un libro abierto tangible e intangible (olores, ruidos, sensaciones) fruto de una actividad social, y es imprescindible saber leerlo e interpretarlo. Solo desde estas premisas, se puede conducir hacia su mejora para, si cabe, poder efectuar planteamientos que se puedan tener en cuenta en el marco político. En definitiva, nos interesa conocer los elementos más importantes de los paisajes que nos rodean para observar su estado, para que sirvan como punto de reflexión hacia lo que allí acontece, averiguar sus orígenes, acercarnos a su paisanaje, para, en el futuro, poder calibrar medidas en favor del medio ambiente urbano.
A partir de estas premisas conceptuales y teóricas, el profesor organizó al alumnado en tres grupos, según criterio fundamental de mezcla edataria del alumnado, mezclando veteranía y juventud (la veteranía que aporta la edad y el conocimiento ‘a pie de calle’ de la ciudad, y la juventud que ofrece pronta interrelación con los portales digitales de información y redes sociales). Subimos al aula 16 y, a continuación, cada uno de los grupos desde un punto de la misma, realizó a través de teléfono móvil una fotografía hacia un horizonte representativo marcado deliberadamente por el profesor con objeto de abarcar la mayor parte de diversidad paisajística urbana posible, a saber: 1. Monte de María Cristina, el Carmen, Melilla la Vieja; 2. Fachada marítima: desde la Asamblea hasta el Atalayón; 3. Fachada interior-occidental: desde la lontananza del monte Gurugú hasta los pies del Rastro. A partir de ahí comenzamos seis jornadas intensas de análisis en dicha aula por grupos de elementos paisajísticos mostrados en cada instantánea fotográfica fomentando la educación de la mirada, esto es, que el alumnado aprenda a mirar y observar como si fuesen niños ávidos de curiosidad. Una vez identificados los elementos había que buscar su nombre preciso, ubicación e información somera sobre los mismos. Para ello recurrimos a cuatro métodos: el primero, con el mismo teléfono móvil, utilizamos las apps Google Maps y Google Earth, el segundo gracias al asesoramiento desinteresado de D. José Linares Casas, administrativo del CEPA, que es una enciclopedia andante sobre Melilla, especialmente inquieto sobre la naturaleza del entorno de la ciudad y la protección de su patrimonio arquitectónico, el tercero, que consta de una búsqueda bibliográfica y webgráfica para pormenorizar y condensar la información (destacar el uso de obras de D. Antonio Bravo, el cronista oficial de la ciudad, y el portal arquitecturademelilla.com, que ofrece un gran repositorio acerca del patrimonio modernista). El cuarto, que no es menos importante, fue acudir in situ a los lugares que ofrecían dudas de detección. Esta información había que procesarla e interpretarla, porque no valía el “copia y pega” tan socorrido por los alumnos. La información hay que seleccionarla y después exponerla de tal forma que tenga sentido orgánico. Importa el nombre de los lugares, sí, pero también importa en qué estado físico se encuentran y cómo se vive en ellos (como fue el caso especial de los barrios analizados). Esta es precisamente la complejidad de este proyecto imbuirse de Melilla y con Melilla, pero siendo guiados por la cabeza del investigador y no por los sentimientos del corazón que en muchos casos ciega (o exagera) las deficiencias existentes. En estos momentos, la monitorización del quehacer del estudiantado por parte del profesorado ha de ser constante, porque esta parte se les dificulta sobremanera.
Después de identificar los elementos, estos se tenían que situar de forma digital en las fotos la información tratada. Inicialmente pensamos en realizar en procesador de texto cuadros de texto y luego ponerlos de forma manual sobre las fotografías, pero luego comprendimos que esto supondría tapar buena parte de la fotografía, por lo que no sería fácil que un lector interpretase nuestra labor. Finalmente, el profesor indicó un modelo de cuadros de texto con fondos transparentes donde solo se coloreaba el espacio del texto, y situar la información digitalmente sobre las fotografías. Este paso también supuso bastante tiempo, pero al final se alcanzó con éxito, porque el alumnado puso toda su ilusión y empeño en el proyecto desde el mismo momento en que este comenzó.
Una vez insertada la información sobre los elementos de interés paisajístico en cada una de las instantáneas, pasamos al montaje en forma de exposición mural sobre cartulina, con su título, exposición de motivos, bibliografía y webgrafía consultada, alumnado artífice y el escudo del CEPA y el logotipo del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 4 “Educación de Calidad” y número 11 “Ciudades y Comunidades Sostenibles”, dada la inclusión de este trabajo en el proyecto de centro CEPA Sostenible y número 11 .
Se alcanzó, con creces, el objetivo de este proyecto, que no es otro que sembrar la semilla del conocimiento para despertar la curiosidad sobre todo lo que nos rodea y que este conocimiento pueda servir para que ‘abrir el apetito’ por conseguir una Melilla mejor, más unida desde su diversidad, más inclusiva y mejor valorada, porque lo que no se conoce, no se quiere, no se valora y no se aprecia, pasando así hacia el abandono, el olvido y la destrucción de la memoria y la idiosincrasia de un lugar, de una comunidad, de un espacio vivo.
El paso por paso de este proyecto, con su conceptualización teórica, encaje curricular, análisis paisajísticos realizados, debates y preguntas de reflexión efectuadas, procesamiento de información y criterios de evaluación seguidos, será objeto de ampliación en forma de artículo en publicación pedagógica de impacto.