Un ejemplo de buenas prácticas: el proyecto “Cartas desde Rusaddir” con el alumnado de 1º ESPA B (1er cuatrimestre)

Un ejemplo de buenas prácticas: el proyecto “Cartas desde Rusaddir” con el alumnado de 1º ESPA B (1er cuatrimestre)
El Departamento del Ámbito Social del CEPA Carmen Conde Abellán de Melilla ha dado continuidad en este curso 2025-2026 a su línea educativa de diseño y ejecución de proyectos que persigan profundizar en el conocimiento que tiene su alumnado de las raíces históricas de su ciudad, los pueblos que han pasado, pisado y pesado en la impronta de sus gentes hasta conformar la sociedad actual, dentro de la comprensión al unísono de las diferentes dinámicas espacio-temporales africanas y españolas.
En este punto, la memoria del pueblo fenicio, el fundador de Melilla, ha sido tradicionalmente opacada en el subconsciente colectivo por la raigambre y, especialmente, visibilidad que tienen en los últimos siglos los dos grandes pueblos que han cimentado la historia de la ciudad, esto es, el amazigh y el español peninsular. Empero, no podemos avanzar sin conocer nuestra alma, y el poso fenicio está en las entrañas del alma de la ciudad.
A tal fin, el alumnado del curso 1º ESPA grupo B del primer cuatrimestre del turno de Tarde, comandado por su profesor Víctor Manuel Martínez Lucas, ha llevado con éxito un proyecto titulado “Cartas desde Rusaddir” que requería un estudio y trabajo meticulosos sobre este pueblo, en el marco de los saberes básicos y el plan competencial establecidos para el Nivel I y curso en la unidad de programación número 2 «Prehistoria, primeras civilizaciones fluviales y pueblos mediterráneos en la antigüedad».
Los fenicios, originarios del actual Líbano, crearon grandes ciudades-estado como Tiro, Sidón y Biblos, y tuvieron su época de mayor esplendor entre los años 1200 y 539 a.C. Limitados por su territorio escarpado, se volcaron hacia el mar para expandir su economía y así dominaron el comercio por el Mediterráneo sur durante más de un milenio, siendo el nexo de unión económico y cultural entre el Oriente y el Occidente. La fundación de colonias en el otrora “Mare Internum”, como Rusaddir o, la más importante, Cartago, articularía su prosperidad. De esta guisa, los fenicios difundieron gracias a sus rutas comerciales su alfabeto consonántico, adaptándolo los griegos añadiéndoles vocales, convirtiéndose en el ancestro directo de la mayoría de los alfabetos modernos del mundo occidental: el griego, el latino, el cirílico, el árabe y el hebreo. De hecho, se les consideran los introductores de la antigüedad al mundo mediterráneo. Además de ser expertos navegantes (llegaron a cruzar el Mediterráneo y alcanzar Gran Bretaña), eran duchos en teñidos (no obstante, su nombre procede de phoinikes –‘los de púrpura’ – púrpura fenicia que se obtenía de un molusco llamado múrex y era tan caro que solo los reyes o personalidades muy adineradas podían usarlo).
Los fenicios fundaron Rusaddir (actual Melilla) entre los siglos VIII y VI a.C., estableciendo un enclave comercial estratégico en el norte occidental de África bajo el cabo de Tres Forcas. Rusaddir fue un puerto clave para el intercambio de minerales, sal y productos locales con el interior, formando parte de la red de colonias de Tiro y, posteriormente, de la influencia cartaginesa hasta la llegada de Roma. El núcleo de la Rusaddir fenicia era la actual Plaza de Armas (en Melilla ‘la vieja’), siendo su lugar de enterramiento el sitio que en parte hoy ocupa el Parque Lobera.
Partiendo de estos conocimientos clave, iniciamos el proyecto con la idea ficticia de una travesía que, con propósitos comerciales, lleva a cabo un marinero tripulante en una nave desde Tiro hasta Rusaddir, atravesando colonias importantes: Citio (Chipre), Sabratha (Libia), Cartago (Túnez), Tharros (Cerdeña), Ebusus (Ibiza) y Malaka (península ibérica). En Rusaddir, el marinero escribe cartas con destino Tiro acerca los siguientes temas: amor (hacia su pareja), aventuras durante el viaje, experiencias mercantiles y cómo era el emplazamiento y medio natural primitivo de Rusaddir. La comunicación era una actividad señera en el mundo fenicio, y ello se inculcó al alumnado. Éste, dispuesto en cuatro grupos diseñados por el profesor (según criterios de heterogeneidad intergeneracional y de superación competencial), se encargaría de escribir en español las cartas de las temáticas antedichas, primero en cuaderno y después de forma digital, en un formato de impresión decidida de forma coral por el grupo-clase. Huelga decir que fue muy ardua la elaboración de estas cartas y se prolongó en un tiempo mayor al esperado hasta brincar al segundo cuatrimestre, dado el gran hándicap que presenta gran parte del alumnado adulto en cuanto a expresión escrita, y ‘volcar’ lo que piensa y sabe al papel, de tal forma que el texto final tenga sentido. A tal efecto tuvimos que emprender el abordaje del sistema de escritura de una carta (saludo, cuerpo, despedida y firma) y la introducción a los conectores para que las frases tuviesen cohesión natural. No fue casual tampoco la elección de los nombres propios de los remitentes y los destinatarios de las cartas, ya que se escogieron nombres pertenecientes al panteón religioso politeísta fenicio adecuados al motivo de las cartas. De tal suerte aparecen nombres como Aleyin y Baal, dioses de las nubes y las lluvias, y de la naturaleza y las tormentas, respectivamente (en el relato de las aventuras durante la travesía), Astarté y Melkart, dioses de la riqueza y del comercio y la navegación, respectivamente (en el relato sobre negocios), Dione, como gran diosa madre y Adon como ‘rey’ de la belleza (en alusión al amor), o Sapas, diosa de la luz y el sol (en el relato sobre la naturaleza de Rusaddir).
Después de varias pruebas y correcciones, esas cartas en español debían transcribirlas a lengua fenicia según esta infografía sobre papel pergamino. Esta labor también supuso bastante ahínco por parte del alumnado.
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Aventuras durante la travesía |
Rusaddir, a la luz del amanecer, hermano mío, Aleyin, que los dioses del mar te guarden en Tiro, Te escribo desde esta tierra lejana donde el sol cae sobre montes rojizos y el viento huele a sal y arena. Hemos llegado tras muchas lunas de viaje, cargados de púrpura, cerámica y telas, y con la esperanza de regresar con metales, sal y ámbar. El camino ha sido duro, más de lo que jamás imaginé. Partimos de Tiro con el mar en calma, pero pronto el Mediterráneo nos mostró su verdadero rostro. Una tormenta nos sorprendió cerca, en Citio, Chipre. Las olas golpeaban el casco como si quisieran tragarnos, y uno de nuestros remos se partió. Creímos que el barco no resistiría. Muchos rezaron, otros lloraron en silencio. Pero el viaje ha valido la pena. Hemos tratado con pueblos prósperos y con riquezas, especialmente los egipcios y los iberos en Malaka y Sexi, al fin del mar. Rusaddir es un lugar pequeño, pero lleno de promesas. La temperatura es cálida, el agua es escasa, apenas llueve, las colinas están secas, pero tiene aguas mansas donde nuestros barcos descansan. Aquí levantaremos un nuevo punto para nuestras rutas de comercio, cerca de los númidas e iberos. Hermano, dile a nuestro padre que sigo con vida, y que le recuerdo siempre, honrando siempre su nombre con el ejemplo que me dio. Que Yam guíe tus pasos y Adad proteja tus noches. Tu hermano que no te olvida, Baal. |
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Negocios |
A mi querida amiga Astarté, He tardado mucho tiempo en escribirte porque dura ha sido la travesía hacia el fin de este mar, que ha acabado en un nuevo lugar donde comerciar, que hemos llamado Rusaddir. Partimos de Tiro, navegando hacia Citio, donde nuestra flota intercambió vino por cerámicas. El primer gran puerto fue Cartago, donde hicimos muchos negocios comerciales. Después, al querer ir hacia Tharros, en un día muy claro, sin nubes, vimos a lo lejos en la isla de Sicilia la erupción de un gran volcán. Descubrimos entonces qué tan brava la Tierra puede ser. En Ebusus pudimos descansar. Finalmente llegamos a Iberia y nos detuvimos en Carthago Nova, Abdera, Sexi y Malaka, quisimos cruzar a la otra orilla del mar sintiendo la emoción hacia lo desconocido, y finalmente llegamos a Rusaddir, donde el sol brilla como nunca antes lo había visto, como un tesoro dorado reluciente, y donde su gente está repleta de bondad y hospitalidad. Cada parada en nuestra ruta ha sido un aprendizaje (y también nos hemos enriquecido bastante). Espero que en un tiempo próximo nos podamos ver y compartir esta aventura con más profundidad. Con amistad, Melkart |
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Amor |
Desde Rusaddir, a mi amada Dione en Tiro, Espero que mis palabras te llenen de alegría y felicidad y que los dioses te protejan. Aunque estoy en tierra lejana, siempre te recuerdo. Aquí comercio prospera, nuestro pueblo se hace más grande. El trabajo es agotador, pero más agotador resulta ver pasar los días sin ver tu cara, escuchar tu sonrisa, darme tu amor y notar tus palabras de apoyo. Pero estando solo como estoy ahora, sentado en la orilla del mar y viendo el horizonte, aunque estemos en los extremos del azul intenso de este mar, sigues en mi más viva que nunca. Espero el día que los vientos me lleven de regreso a casa para abrazarte de nuevo. Tú eres el motor de mi vida, el motor que conduce mi alma, mi felicidad por entero. Te amo. Adon |
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Cómo es Rusaddir |
Sapas, Te escribo desde la tierra donde al fin nos hemos asentado. La hemos llamado Rusaddir. Está en una pequeña tierra abrupta adelantada al mar, en el norte de África, después de la ruta de Malaka. El viaje fue duro. Salimos en barcos de remo, avanzando despacio, solo con la fuerza de nuestros brazos. Camino a Sabratha y Cartago, hubo días de sol abrasador y noches frías. En Tharros, una tormenta casi nos hace perder un barco y en varios tramos el mar nos empujó contra rocas. Muchos pensaron en regresar, pero seguimos adelante. Cuando vimos la costa donde vive un pueblo rico, los iberos, sentimos alivio. Es el lugar perfecto para comerciar los jarros y vasijas que traíamos. Ellos nos han dado pescado, granos y pieles. Rusaddir tiene dos bahías tranquilas que protegen bien a los barcos de los vientos y las tempestades. La tierra es seca en partes, con solo una montaña a lo lejos. El agua es escasa. Solo existen dos pequeños ríos en las cercanías, pero a lo lejos hay un gran lago junto al mar. A su alrededor crece algo de vegetación y vimos tortugas y camaleones. El tiempo es soleado la mayor parte del tiempo, llueve muy poco y hace poco frío. Se vive bien y es un lugar muy bueno para comerciar con los iberos y los númidas. Desde aquí se controlan las rutas del mar. Rusaddir será un buen sitio para el comercio. El camino fue duro, pero creemos que ha valido la pena. Un saludo, Yam |
De otra parte, con objeto de mejorar la ilustración de este trabajo y su misión sea perceptible a primera vista en el espectador, dos alumnos se encargaron de realizar una cartografía de los pueblos de la antigüedad manuscrita del Mediterráneo. En primer lugar, Ilyas se encargó de rotular los topónimos de las colonias griegas objeto de la travesía y diferentes pueblos coetáneos que habitaban en el entorno de estas colonias (los iberos, númidas, etruscos, griegos, tracianos ilirios, lidios, frigios, filisteos, egipcios…) Tras él, Abderrazakk se entregó a la ilustración del mapa a la maniera de la simbólica cartografía de las épocas medieval y moderna con figuras alusivas a los biomas y ecosistemas (palmeras del desierto, dunas, cordilleras montañosas como los Pirineos o los Alpes, coníferas, o la desembocadura del río Nilo), animales (camellos, dromedarios, aves migratorias) y construcciones como las pirámides de Gizeh, sin olvidar el trazado de la propia ruta y la nave fenicia que debía de realizar el trayecto. Todo ello quedó sumamente espectacular. Se dio la importancia que requería al olivo, pues tradicionalmente la introducción de este cultivo en la península ibérica fue atribuida precisamente a los fenicios.
Finalmente, pasamos al montaje en forma de exposición mural con la siguiente disposición: comenzamos por el título (diseñado por Lamia), seguido de un breve texto sobre la significación histórica de los fenicios y la finalidad del trabajo. Tras ello, se dispuso el mapa y debajo el contenido dual de las cuatro cartas, de manera que en primer lugar se insertaron los contenidos de las cartas en español y justo en la parte arriba de las mismas, enrolladas pero desplegables, las cartas en lengua fenicia, de tal forma que el espectador pudiese comprender el contenido de las cartas en fenicio. A modo de muestra, una carta quedó desplegada, mientras que las restantes fueron enrolladas y anudadas y rematadas con moños con lazo de color morado, el color propio de los fenicios.
Como colofón, se puso la relación del alumnado artífice de este proyecto, además del escudo del CEPA y el logotipo del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 4 “Educación de Calidad”, dada la inclusión de este trabajo en el proyecto de centro CEPA Sostenible.
En definitiva, fue un proceso muy arduo, concienzudo y delicado que requería de un estudiantado comprometido con su propia educación, porque en la educación no valen atajos vanos. La extensión temporal de su elaboración fue aprovechada para ganar en minuciosidad y buen hacer, nada fue puesto al azar. La experiencia fue toda una analogía que transporta el alma a la canción “Caravanserai” de la canadiense Loreena McKennitt, y la razón del famoso poema «Ítaca» del griego Konstantino Kavafis, publicado en 1911: un espíritu viajero encarnado en una travesía vital en la que importa el crecimiento que la persona experimenta a lo largo de la misma, toda una oda al trabajo, al esmero y a la ilusión: Cuando salgas hacia Ítaca ruega que tu camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de descubrimientos […] Ten siempre a Ítaca en tu mente. Llegar allí es tu destino. Mas no apresures nunca el viaje. Mejor que dure muchos años y atracar, viejo ya, en la isla, enriquecido de cuanto ganaste en el camino sin esperar a que Ítaca te dé riquezas. Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado. Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, entenderás ya qué significan las Ítacas.